Ramón Francàs ya ejerce de embajador de los Vinos Moriles
El periodista Ramón Francàs Martorell, de La Vanguardia, recogió en la XXVIII Cata de Moriles Expo Wine el título honorífico de Embajador de los Vinos de Moriles. Se quedó en el municipio cordobés hasta el último día de la cita, visitó bodegas para escribir sobre sus vinos durante el año de embajada.
Ramón Francàs Martorell, periodista de La Vanguardia, recogió el título en la XXVIII Cata de Moriles Expo Wine y empezó a ejercerlo de inmediato: se quedó en el municipio hasta el domingo 25 de octubre y aprovechó las horas libres para visitar bodegas. He sacrificado la siesta para ir a una bodega, contaba el viernes.
Lo suyo con el vino no es una especialización periodística más. Empezó muy joven en un diario generalista, donde pasó por corresponsalías, política, sociedad y cultura hasta que el periódico decidió dar espacio propio al sector. Creció entre viñas —su abuelo tenía viñedo— y hoy elabora su propio vino.
Dedicarse a esto, para mí, no es una profesión; es una forma de vivir.— Ramón Francàs, Embajador de los Vinos de Moriles 2026
Lo explica sin solemnidad: sus amigos son del vino, sus aficiones pasan por los concursos de cata y los viajes los elige por el mismo criterio. No voy a ciudades donde no se hace vino, resume.
En 2025 recibió el reconocimiento como Mejor Periodista y Prescriptor de Vinos de España en los premios International Wine Challenge. Lo da por inmerecido y lo relativiza con una idea que repite: en Cataluña, su tierra, le cuesta más que le reconozcan el trabajo. Sí admite que en los últimos años España ha mirado con más atención a quienes llevan tiempo contando el viñedo y a los viñadores.
No es la primera vez que viene. Ya estuvo en la zona para cubrir el centenario de Bodegas Toro Albalá, en Aguilar de la Frontera, un desplazamiento que en La Vanguardia dieron por justificado. Reconoce que el seguimiento del vino andaluz le ha llevado más veces a Jerez, donde las compañías son mayores, y matiza que eso no resta interés a Montilla-Moriles: muchos vinos jerezanos, apunta, se elaboran con uva de aquí.
De Moriles elogia sobre todo el suelo. Habla de calcáreas puras que solo encuentra en unas pocas zonas del mundo —cita de pasada la Champagne, el Penedès marítimo y el propio Marco de Jerez—, le interesa la distinción entre Moriles Altos y los terrenos más arcillo-calcáreos del resto del término, y lo compara con Borgoña: el que manda es el suelo. También destaca, de un municipio de poco más de 3.000 habitantes, que se haga vino allí desde hace más de 2.000 años.
El compromiso que deja es concreto y corto: escribir. Algún artículo voy a hacer, zanjó al despedirse.
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