El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha publicado en el Boletín Oficial del Estado la norma de comercialización del aceite de oliva para la campaña 2025-2026, con el objetivo de prevenir posibles distorsiones en el mercado y garantizar su estabilidad ante escenarios de sobreproducción.
La orden, que desarrolla el artículo 167 bis del Reglamento (UE) 1308/2013, establece la posibilidad de activar un mecanismo de retirada de producto cuando las existencias iniciales más las estimaciones de producción superen el 120% del promedio de las seis últimas campañas. Sin embargo, los aforos de cosecha comunicados por las comunidades autónomas indican que no se alcanzarán los niveles necesarios para aplicar la medida.
El sistema se enmarca en el Real Decreto 84/2021, que permite establecer normas de comercialización para mejorar la estabilidad y el funcionamiento del mercado oleícola. Se trata de una medida excepcional y de carácter coyuntural, aplicable solo cuando el equilibrio de oferta y demanda se vea comprometido.
Tras dos campañas de baja producción, la recuperación del olivar en 2024-2025 y las favorables condiciones de la pasada primavera apuntaban a un incremento productivo que, en un principio, llevó al Ministerio a preparar este mecanismo preventivo. No obstante, las altas temperaturas estivales finalmente han reducido las expectativas iniciales.
En caso de activarse, la medida afectaría a las almazaras productoras de aceite de oliva, que podrían decidir qué porcentaje de su producción destinarían a retirada o a usos no alimentarios. El porcentaje exacto se fijaría mediante resolución de la Dirección General de Producciones y Mercados Agrarios antes del 15 de noviembre.
El Ministerio, en coordinación con las comunidades autónomas, elaborará un plan de control para verificar el cumplimiento de la norma, reforzando la transparencia y el equilibrio del mercado en beneficio de productores, cooperativas y consumidores.
Con esta medida, el Gobierno mantiene su compromiso con la estabilidad del sector del aceite de oliva, uno de los pilares de la economía agroalimentaria española y motor esencial del desarrollo rural en zonas productoras como Andalucía, Castilla-La Mancha y Extremadura.



