Andalucía acudirá a FITUR 2026 con el mayor pabellón de su historia y un planteamiento que combina actividad profesional y programación abierta al público. El consejero de Turismo y Andalucía Exterior, Arturo Bernal, ha presentado en Málaga la propuesta con la que la comunidad buscará reforzar su posición en la feria: un espacio de más de 7.000 metros cuadrados que integra 20 destinos con representación propia y la participación de más de 200 empresas.
La Junta sitúa este despliegue en una idea central: crecer en turismo sin comprometer la convivencia ni la sostenibilidad. Bernal ha defendido una hoja de ruta basada en cuatro ejes —sostenibilidad social, económica y medioambiental, además de una gobernanza compartida— y ha subrayado el papel del sector como industria tractora en empleo, inversión y proyección exterior. Más allá del discurso, el mensaje práctico para el sector es claro: FITUR se concibe como un espacio para cerrar acuerdos, ganar mercado e impulsar la comercialización de experiencias.
El pabellón andaluz contará con un presupuesto global de 4,4 millones de euros y se plantea como un entorno “funcional y emocional”, con un hilo conductor que será la luz como elemento narrativo y de diseño. Esa estética se conectará con campañas vigentes de promoción del destino, buscando coherencia entre la comunicación internacional y la puesta en escena en Madrid. En paralelo, la organización incorpora la acción “El Trato Andaluz”, con la que la Junta pretende reforzar un turismo basado en el respeto y la corresponsabilidad entre quien visita y quien vive en los destinos.
Casa Rural en la Subbética de Córdoba
En el plano de la organización interna, el estand se ha diseñado para dar cabida a perfiles distintos: administraciones, destinos consolidados, iniciativas emergentes y, especialmente, empresas que necesitan un espacio útil para reuniones. La denominada área de negocio reunirá a firmas de alojamiento, transporte, experiencias, servicios turísticos, organización de eventos y turoperación, con un formato que prioriza condiciones de trabajo y encuentros de calidad. Para el tejido vinculado al turismo gastronómico —bodegas, rutas del vino, almazaras, restauración y actividades en torno al producto local— este enfoque es relevante: el valor de FITUR no está solo en la imagen de marca, sino en la capacidad de convertir la oferta en reservas, paquetes y distribución.
Junto a los 20 destinos con presencia propia, el pabellón incluirá espacios temáticos. Habrá una zona dedicada a las Ciudades Patrimonio de la Humanidad de Andalucía (Córdoba, Úbeda y Baeza) y un área vinculada a la Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre. Además, se habilitará un espacio para los Espacios Protegidos, con el objetivo de reforzar la relación entre turismo y naturaleza, un segmento que suele actuar como puerta de entrada a experiencias de interior: escapadas rurales, turismo activo y propuestas donde la gastronomía y el vino completan la estancia.
La principal novedad de producto anunciada para esta edición es “Puerta de Andalucía”, una propuesta que agrupará a Linares, Andújar, Bailén y La Carolina. La Junta busca con esta incorporación dar visibilidad a una puerta de acceso al destino que mira al interior y a la diversificación, una línea especialmente interesante para el viajero que combina cultura, paisaje y mesa. Es, en la práctica, otra forma de ampliar el mapa de la feria sin diluir el mensaje: más destinos, pero con una lectura común y un relato ordenado.
El pabellón se concibe también como un espacio “vivo” durante los días de la feria, con programación de experiencias sensoriales, tecnología aplicada a la visita, actividades vinculadas a cultura y deporte y una presencia destacada de la gastronomía. La apertura al público general durante el fin de semana sumará propuestas familiares y divulgativas, con yincanas, zonas de artesanos, demostraciones culinarias, actuaciones musicales, actividades infantiles y el habitual formato de cine de verano. En ese tramo, el objetivo deja de ser estrictamente profesional y pasa a reforzar la conexión emocional con el destino, una parte que, bien trabajada, alimenta la demanda futura.
Con FITUR en el calendario inmediato, Andalucía busca equilibrar dos necesidades: mantener músculo en la feria más visible del sector en España y, al mismo tiempo, presentar un modelo de crecimiento más controlado, con foco en calidad, convivencia y rentabilidad. Para el turismo enogastronómico —que vive de la autenticidad y del vínculo con productores y hostelería— la clave estará en cómo esa “hoja de ruta” se traduce en oportunidades concretas: más comercialización, mejores alianzas y un posicionamiento que premie la experiencia bien diseñada.


