Bodegas Robles ha situado a uno de sus vinos en una de las listas más observadas del panorama internacional del espumoso. Su Robles Brut Nature 24 meses, elaborado con uva Pedro Ximénez ecológica, ha sido incluido entre los “50 Great Sparkling Wines of 2026” tras obtener 92 puntos sobre 100 en un proceso de evaluación basado en cata a ciegas.
La selección, impulsada por el concurso especializado en vinos espumosos organizado por Wine Pleasures, se apoya en un sistema diseñado para reducir al mínimo el peso de la marca o el origen. En las sesiones de cata, los jueces valoran las muestras sin identificar etiquetas, con información técnica limitada a parámetros vinculados a la elaboración, la crianza sobre lías y el azúcar residual, un enfoque que busca reforzar la independencia del veredicto.
La edición 2026 ha reunido espumosos de países tan diversos como Australia, Austria, Bélgica, Grecia, Italia, Portugal, Eslovenia, España, Reino Unido y Estados Unidos. Un marco amplio y competitivo que combina regiones históricas del espumoso con zonas emergentes, y que convierte el resultado en un indicador de nivel técnico y comparabilidad internacional.
Más allá del reconocimiento puntual, el caso subraya un debate que gana espacio en el sector: el de la Pedro Ximénez como variedad capaz de sostener estilos que se alejan de su asociación tradicional con los vinos generosos o dulces. En elaboraciones pensadas desde la vendimia temprana y con un control preciso de la fermentación, la variedad puede aportar frescura, equilibrio y finura, cualidades determinantes cuando se busca un espumoso seco y gastronómico.
En el caso del Robles Brut Nature 24 meses, la bodega trabaja con método tradicional (segunda fermentación en botella) y una crianza mínima de 24 meses sobre lías. La elaboración se completa sin dosificación en el degüelle, un planteamiento que apuesta por la precisión y por un perfil seco, directo y orientado a la mesa, donde la variedad se expresa con identidad propia.
La trayectoria que desemboca en este reconocimiento no responde a un resultado puntual. Desde Bodegas Robles lo sitúan en un trabajo desarrollado a lo largo de varios años, marcado por la experimentación, la toma de decisiones técnicas y una apuesta continuada por la viticultura ecológica y el conocimiento del viñedo, con el objetivo de afinar un estilo propio en la elaboración de espumosos.
El logro, en todo caso, recae sobre un vino y una bodega, pero su eco alcanza al conjunto del marco. La presencia de un espumoso de Pedro Ximénez en una selección internacional de referencia aporta visibilidad a Montilla-Moriles en una categoría donde tradicionalmente han dominado otras regiones, y alimenta la idea de que el territorio puede competir también en segmentos de alta exigencia más allá de los estilos por los que es conocido.
Para el sector, el mensaje es doble: por un lado, la consolidación de una línea de trabajo que sitúa a un espumoso andaluz en conversación con los mejores; por otro, la confirmación de que la diversificación cualitativa —cuando se sostiene en técnica, viñedo y tiempo— puede abrir puertas reales en los mercados y en la percepción internacional.
B. Bilbao
Redactora - Editora
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