El sector cooperativo andaluz afronta 2026 con la mirada puesta en tres desafíos que condicionan su viabilidad a medio y largo plazo: la gestión del agua, la falta de mano de obra y la necesidad urgente de relevo generacional. Así lo ha trasladado Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía en su análisis de inicio de año sobre la situación del campo andaluz.
Según ha explicado el director general de la federación, Jaime Martínez-Conradi, estos retos se han convertido en estructurales para la Agricultura y la ganadería andaluzas, en un contexto marcado por la incertidumbre climática, la presión sobre los costes de producción y un escenario internacional cada vez más complejo.
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En materia hídrica, desde la organización insisten en que la mejora puntual de las lluvias no debe frenar la necesidad de una política hidráulica ambiciosa y a largo plazo. El sector reclama inversiones en infraestructuras, tanto de gran escala como a nivel de explotación, así como una gestión más ágil de las concesiones de riego, con el objetivo de garantizar el suministro de agua y mejorar la competitividad de las explotaciones.
Otro de los grandes obstáculos señalados es la falta de mano de obra, una problemática que afecta directamente al desarrollo de las campañas agrícolas. Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía reclama medidas eficaces que faciliten la disponibilidad de trabajadores, especialmente en los momentos clave de recolección, así como una reducción de la carga burocrática para acceder a contingentes de trabajadores extranjeros.
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El relevo generacional completa el trío de preocupaciones del sector. Las dificultades de acceso a la tierra, la rentabilidad limitada de muchas explotaciones y la complejidad administrativa frenan la incorporación de jóvenes al campo. En este sentido, la federación defiende la necesidad de reforzar la formación, la innovación y la profesionalización de las cooperativas como vía para garantizar la continuidad del modelo.
A estos retos internos se suma un entorno internacional incierto, marcado por las propuestas de reforma de la Política Agraria Común, los acuerdos comerciales de la Unión Europea con terceros países y la evolución de los aranceles en mercados estratégicos como Estados Unidos, factores que añaden presión a un sector clave para el equilibrio económico y territorial de Andalucía.
