Un total de 107 empresas turísticas andaluzas han recibido 18,1 millones de euros en ayudas públicas destinadas a hacer frente a los efectos de la sequía y a adaptar sus instalaciones al impacto del cambio climático. Las subvenciones, concedidas por la Consejería de Turismo y Andalucía Global, se enmarcan en los fondos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia y ya han sido formalmente otorgadas.
El reparto de estas ayudas se ha articulado en dos líneas. La primera, dirigida a empresas de alojamiento turístico y actividades vinculadas al sector, ha concentrado 11,58 millones de euros repartidos entre 55 beneficiarios. La segunda línea, destinada a restauración y hostelería, ha asignado 6,53 millones a otras 52 empresas, elevando a 107 el número total de entidades apoyadas.
Casa Rural en la Subbética de Córdoba
Las inversiones financiadas se orientan a actuaciones concretas sobre las propias instalaciones de las empresas. Entre ellas se incluyen proyectos de reutilización de agua procedente de fuentes alternativas, medidas de reducción del consumo en los puntos de uso, mejoras en infraestructuras para afrontar episodios de calor extremo o frío, soluciones de ajardinamiento de bajo consumo hídrico y actuaciones destinadas a incrementar la eficiencia energética.
Se trata de intervenciones que, más allá del componente ambiental, tienen un efecto directo sobre los costes operativos de los establecimientos y sobre su capacidad para mantener la actividad en un contexto marcado por la escasez de agua y el aumento de episodios climáticos extremos, especialmente relevantes en destinos turísticos.
El impacto de estas ayudas se concentra en un número limitado de empresas si se compara con el conjunto del sector turístico andaluz, pero introduce un elemento de ventaja competitiva para los establecimientos beneficiarios, que podrán acometer mejoras estructurales sin asumir en solitario la inversión inicial.
La concesión de estos fondos se produce en un momento en el que la sequía ha dejado de ser un fenómeno coyuntural para convertirse en un factor estructural que condiciona la actividad económica, especialmente en sectores intensivos en consumo de agua como el turismo. El efecto real de estas ayudas dependerá ahora de su ejecución y de la capacidad de las actuaciones financiadas para traducirse en ahorros efectivos y mayor resiliencia a medio plazo.


