Con la Feria de Córdoba cruzando su ecuador, hay algo que se repite en muchas manos y en muchas conversaciones: el rebujito. No es ninguna novedad que esta mezcla ligera a base de vino blanco de calidad y refresco de lima-limón se convierta en la bebida más extendida del recinto de El Arenal.
Lo que sí ha sorprendido este año es cómo una propuesta aparentemente sencilla, “La Ruta del Embrujito”, ha conseguido canalizar esa popularidad hacia un consumo más consciente y compartido.
Desde su lanzamiento, esta ruta no oficial pero sí muy visible entre las casetas participantes, ha despertado la curiosidad de quienes buscan algo más que una bebida: una experiencia. La idea es clara —y directa—: señalar qué puntos de la feria sirven rebujito de grifo bajo unos mínimos comunes de calidad y presentación. Algunos lo acompañan con hierbabuena fresca, otros optan por hielo picado o lo presentan en vaso corto, pero todos coinciden en una premisa: que el disfrute no esté reñido con la responsabilidad.
La Ruta del Embrujito funciona como hilo conductor para quienes desean recorrer la feria sin prisas ni excesos. Este enfoque resulta refrescante —y necesario—. Sobre todo cuando se aprecia una presencia creciente de visitantes jóvenes, familias enteras y personas mayores que agradecen una alternativa más amable.
El Embrujito, pese a su frescura y ligereza, sigue siendo una bebida alcohólica. Y que parte del encanto de la feria está precisamente en poder disfrutarla con moderación.
Quedan aún días por delante, bailes por improvisar y tardes de calor por mitigar. Que sea el Embrujito, el rebujito de grifo quien marque el ritmo no debería sorprender a nadie. Que lo haga sin excesos, es quizá el mejor signo de que algo está cambiando —para bien— en la manera de vivir nuestras fiestas.
17 Casetas forman parte de esta divertida Ruta del Embrujito, desde su web https://embrujito.com se marcan las casetas visitadas para guiarte en esta interesante Ruta.
B. Bilbao
Redactora - Editora
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