Un nuevo análisis publicado en European Heart Journal ha observado una menor mortalidad total entre personas con alta adherencia a la dieta mediterránea que incluyen un consumo moderado de vino dentro de las comidas. El trabajo combina datos de las cohortes PREDIMED y SUN, dos de los mayores estudios prospectivos en este ámbito.
Según los resultados, una alta adherencia a la dieta mediterránea sin incluir vino se asocia a una reducción del 23% en la mortalidad total. Cuando esa adherencia incorpora un consumo moderado de vino —al menos siete copas por semana dentro de las comidas— la reducción observada alcanza el 33%.
La investigación integra datos de más de 17.000 participantes con un seguimiento de hasta 22 años y analiza la mortalidad por todas las causas, uno de los indicadores más exigentes en salud pública. El estudio ha contado con la participación de especialistas en medicina y nutrición de universidades españolas.
Desde la Interprofesional del Vino de España (OIVE) se ha valorado positivamente la publicación, aunque se subraya que la ciencia debe seguir siendo la base del debate público y que es necesario continuar investigando con el máximo rigor.
El sector vitivinícola mantiene su posición de rechazo al consumo abusivo y defiende que cualquier aproximación al vino en el ámbito alimentario debe situarse en el marco de la moderación y la responsabilidad. En el actual contexto europeo de revisión de políticas de salud pública, estudios de este tipo reabren el debate científico sobre el papel del vino dentro del patrón tradicional de dieta mediterránea.
