En Montilla, donde el vino es parte inseparable de la identidad local, se presentó la nueva imagen para celebrar la vendimia, el mes más emblemático de su calendario. La propuesta, que combinó cultura, enoturismo y tradiciones, invitó a disfrutar septiembre con una mirada slow, apostando por la conexión, la autenticidad y el ritmo pausado que caracteriza a la ciudad.
La identidad visual renovada sintetizó la esencia de un mes en el que los aromas de las paseras de uva Pedro Ximénez al sol envolvieron las calles, mientras se sucedieron estampas de vendimia y una variada agenda cultural, gastronómica, musical y artística. Bajo el lema “Montilla en Vendimia”, cada fin de semana de septiembre ofreció motivos para una escapada ligada a su tradición vitivinícola.
Un calendario para saborear septiembre
Entre las propuestas destacó la 50ª edición de la Cata Flamenca, que reunió a figuras de primer nivel en un festival con sello propio, donde el público compartió vino y viandas al compás de cante, toque y baile. La 70ª Fiesta de la Vendimia celebró sus actos tradicionales en Bodegas Pérez Barquero y la Plaza de la Merced, mientras que el Túnel del Vino —dirigido por la sumiller Mara de Miguel— ofreció los días 5, 6 y 7 una cata gratuita de finos, amontillados, olorosos, espumosos, vermuts, Pedro Ximénez y vinagres, en el Paseo de las Mercedes.
El microteatro entre botas y soleras llegó con la “Vendimia Teatral” en Bodegas Alvear, dirigido por Juan Carlos Rubio, los días 5, 6 y 7. Por su parte, el festival Montijazz Vendimia unió jazz y vino los días 12, 13 y 20, con artistas como Pepe Rivero, Daniel García, Quiet Colors, Menil Swing y Carmen Lancho, en escenarios como Bodegas Alvear y la Cooperativa de La Unión.
La VIII Semana de la Pintura, dedicada a José Garnelo y Alda, arrancó el 9 de septiembre con talleres y culminó el día 13 con el Concurso de Pintura Rápida, llenando el casco histórico de caballetes y color. Del 19 al 21, la Feria del Vino y la Tapa y la Feria de Artesanía pusieron sabor y tradición al centro de la ciudad, mientras que el último fin de semana, el Día Mundial del Turismo ofreció jornadas de puertas abiertas en lagares y bodegas, junto a una concentración motera con conciertos y buen vino.
Sea cual sea el fin de semana elegido, septiembre en Montilla fue una invitación a vivir el vino con los cinco sentidos, descubriendo un territorio que marida tradición y modernidad.
B. Bilbao
Redactora - Editora
Más artículos de B. Bilbao:



