El Ayuntamiento de Montilla, en colaboración con la empresa montillana Casknolia y con el apoyo de la Diputación de Córdoba, ha concluido una nueva edición del curso de formación en tonelería, una iniciativa destinada a preservar y fortalecer uno de los oficios artesanos más representativos del municipio y estrechamente ligado al sector del vino. En total, trece jóvenes han completado casi tres meses de aprendizaje práctico en un programa que busca generar oportunidades laborales reales y dar respuesta a la demanda de personal cualificado en este ámbito.
El programa formativo, que comenzó con 15 participantes —dos de ellos causaron baja por motivos laborales—, ha sumado 220 horas de formación, de las cuales 180 se han desarrollado en el taller de Casknolia y 40 en contenidos teóricos vinculados a la técnica y la historia del oficio. Una propuesta integral que combina tradición, especialización y conocimiento aplicado.
El alcalde de Montilla, Rafael Llamas, destacó que este curso “responde a una necesidad creciente de jóvenes que ven en la tonelería un futuro profesional inmediato”, subrayando que se trata de un oficio que forma parte de la identidad productiva del municipio. “Montilla se reconoce también por sus toneles, que no solo crían nuestros vinos, sino otros productos que viajan desde aquí a todo el mundo”, afirmó.
Llamas señaló la voluntad municipal de repetir esta formación en próximos años, siempre que exista demanda suficiente, y agradeció tanto la implicación de Casknolia como el apoyo de la Diputación de Córdoba, “imprescindible para impulsar proyectos que combinan empleo, tradición y desarrollo local”.
Desde la Diputación, el diputado provincial de Desarrollo Económico y Empleo y presidente de Iprodeco, Félix Romero, valoró la eficacia del modelo de colaboración público-privada. “Formar dentro de las propias empresas permite preparar a jóvenes para oportunidades laborales reales y fortalecer sectores que necesitan relevo generacional. Montilla es un ejemplo de ello”, apuntó.
El CEO de Casknolia, Rafael Cabello, mostró su satisfacción por la evolución del alumnado, destacando su compromiso y disposición a aprender. “Salen preparados para integrarse en el sector, y ahora la empresa estudiará qué perfiles pueden incorporarse a la plantilla”, indicó. Cabello recalcó que la tonelería requiere continuidad formativa y que “estos cursos deben repetirse cada uno o dos años para garantizar la supervivencia de un oficio esencial para el ecosistema vitivinícola”.
Con esta iniciativa, Montilla reafirma su papel como referente en la preservación y proyección de oficios vinculados al vino, esenciales para la identidad cultural y económica de la comarca Montilla-Moriles.


