En las alturas de la Alpujarra granadina, donde las viñas se entrelazan con la historia y el mar se intuye desde la sierra, late el alma de Bodegas Cuatro Vientos. Un proyecto familiar que ha sabido mantener vivo el esfuerzo de generaciones y transformarlo en vinos con carácter, honestos y profundamente ligados a la tierra.
La familia Castillo, junto a un equipo que se siente de casa, conserva la esencia de la Contraviesa mientras la proyecta al futuro. En cada botella, el paisaje se convierte en sabor: la fruta fresca, la acidez equilibrada, el recuerdo de la madera y el tiempo que madura despacio.
El recorrido por la bodega nos acerca a vinos que son historia y presente: el Malafollá Blanco, fresco y afrutado, perfecto con el jamón de Trevélez y los tomates de la costa; el Marqués de la Contraviesa, elegante, premiado y con alma de Syrah y Cabernet Franc; y el Cuatro B, profundo, complejo, con 36 meses de barrica, que se abraza a los guisos tradicionales de la tierra.
Pero más allá de las etiquetas y los reconocimientos, Cuatro Vientos transmite una manera de entender la vida: el respeto al campo, la paciencia de las estaciones y la certeza de que la tradición no es pasado, sino futuro con raíces.
B. Bilbao
Redactora - Editora
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