Resulta, cuanto menos sorprendente, que un evento de la relevancia de la 40ª Cata del Vino Montilla-Moriles en su edición de este año 2026 se celebre bajo una representación tan limitada y desequilibrada.
Hablar de apenas diez bodegas participantes, de cincuenta y cuatro operadores, no solo evidencia una reducción preocupante en la implicación del sector, sino que pone en entredicho la capacidad del evento para reflejar la verdadera riqueza y diversidad de la Denominación de Origen.
Pero lo verdaderamente insólito, y difícilmente justificable, es la ausencia total de bodegas del municipio de Moriles. Esta circunstancia no es un simple detalle anecdótico, sino una incoherencia de fondo que desvirtúa la esencia misma de la cata.
Montilla-Moriles no es únicamente una marca geográfica, es el resultado de la aportación histórica, cultural y enológica de distintos pueblos, entre los que Moriles ocupa un lugar central e irrenunciable. Estar ausente, sentirse excluido o ignorar de facto a uno de sus pilares supone ofrecer una imagen pobre, incompleta y distorsionada de lo que esta Denominación representa, lo que se explica por el escaso poder de convocatoria y la falta de estrategia compartida entre la organización, el Consejo Regulador, con la mayoría de protagonistas que no están, las bodegas.
Desde una perspectiva de viabilidad institucional y sectorial, la situación tampoco se sostiene. Un evento que pretende promocionar y fortalecer el tejido vitivinícola de la zona no puede permitirse prescindir de una parte esencial del mismo sin erosionar su credibilidad. La falta de equilibrio territorial y de participación mina la legitimidad de la cata como escaparate del conjunto de la Denominación de Origen, generando dudas tanto entre profesionales como entre el público
En definitiva, lo que debería ser una celebración de la identidad compartida del vino Montilla-Moriles se ha convertido en un reflejo parcial y empobrecido de la misma.
Corregir esta deriva no solo es deseable, sino necesario si se quiere preservar el prestigio, la coherencia y la vocación integradora que históricamente han dado sentido a este evento.
Todo ello no quita para que los abajo firmantes deseemos lo mejor a los participantes en esta edición de la menguante Cata de los Vinos de Montilla-Moriles de Córdoba.
Asociación Cultural Vino en Rama
Colectivo VitiVinum
Asociación de Bodegas de Moriles