Esta mañana, en la sede de Caja Rural de Granada, las cooperativas agro-alimentarias de la provincia se han dado cita para hacer balance de un año que, aunque complejo, ha demostrado la fortaleza de un modelo que no deja de crecer ni de adaptarse. El dato habla por sí solo: cerca de 900 millones de euros de facturación en 2024.
El presidente de la federación, Fulgencio Torres, lo ha resumido con contundencia: “Tenemos buena salud”. que argumenta con cifras en la mano. Las 93 cooperativas que conforman el tejido agroalimentario granadino han generado más de 9.000 empleos directos y otros 45.000 indirectos, con una presencia activa en todos los rincones de la provincia. “En muchos pueblos, somos la única empresa que sostiene la economía local”, ha recordado, visiblemente orgulloso.
El cooperativismo en Granada tiene rostro múltiple: frutas y hortalizas, aceite de oliva, ganadería extensiva, almendra, cereales... Una diversidad que ha permitido capear mejor la tormenta de 2024: sequía, inflación, subida de costes, conflictos geopolíticos y falta de materias primas. Pero el futuro no será más fácil. El propio Torres ha anticipado desafíos inmediatos: una cosecha de aceite más generosa que podría traducirse en una caída de precios, competencia feroz en productos frescos, y una ganadería extensiva en situación crítica por la falta de rentabilidad y de relevo generacional.
“No pedimos milagros, pedimos visión”, ha dicho, lanzando un mensaje claro a las administraciones: urge invertir en infraestructuras hídricas, en innovación, y en políticas que ayuden a mantener vivo el medio rural. “Este año ha llovido, sí, pero el agua no se puede dejar al azar. Donde hay agua, hay riqueza”, ha sentenciado.
En esa misma línea se ha expresado Gustavo Ródenas, director de FAECA, que ha destacado el trabajo que se realiza desde la federación: asesoramiento legal y fiscal, prevención de riesgos laborales, formación, digitalización... “Somos la correa de transmisión entre lo que se necesita y lo que puede hacerse. Y cada vez tenemos más claro que sin innovación, no hay futuro”, ha afirmado.
Ródenas ha puesto el acento en la transición digital del campo y la necesidad de incorporar herramientas de inteligencia artificial que hagan más eficientes los procesos productivos y administrativos. “Las cooperativas no son cosa del pasado. Son la forma más moderna de entender la economía agraria”, ha asegurado ante los medios.
Como anfitriona del acto, Caja Rural de Granada ha cedido su sede y también su voz. Su director de negocio, José Aurelio Hernández Ruiz, ha agradecido que FAECA celebre allí la Asamblea y ha recordado que “compartimos valores, modelo y misión”. Un gesto que refuerza el vínculo entre entidades que creen en lo colectivo como motor de progreso.
En la hoja de ruta para 2025 suenan con fuerza conceptos como sostenibilidad, relevo generacional, eficiencia energética y promoción internacional. Pero sobre todo, se respira la voluntad de seguir siendo útiles. De seguir siendo necesarios. Porque en Granada, como ha dicho uno de los técnicos presentes, “las cooperativas no solo producen alimentos: producen futuro”.
B. Bilbao
Redactora - Editora
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