Un equipo de investigadores de la Universidad de Almería (UAL) ha desarrollado una técnica capaz de identificar con precisión el origen botánico de la miel a partir de su aroma. El avance, publicado en la revista científica Food Chemistry, supone una nueva herramienta para mejorar la trazabilidad del producto y detectar posibles fraudes en el etiquetado.
El estudio se ha centrado en mieles de eucalipto, romero y azahar comercializadas en España. A partir del análisis de 40 muestras, el equipo ha identificado siete compuestos químicos que actúan como marcadores del origen floral, lo que permite diferenciar con fiabilidad entre mieles monoflorales y multiflorales.
Legumbres Ecológicas y Convencionales
La técnica se basa en el análisis del perfil volátil de la miel, es decir, de las sustancias responsables de su aroma. Aunque están presentes en cantidades reducidas, estas moléculas reflejan con mayor fidelidad la flor de origen del néctar. Las mieles monoflorales presentan una huella química más definida, mientras que en las multiflorales el perfil resulta más disperso.
Uno de los elementos clave del método es la mejora del proceso de extracción de los compuestos aromáticos. El equipo ha incorporado una disolución de agua con sal común que permite separar de forma más limpia las sustancias volátiles de los azúcares, que no aportan información sobre la procedencia botánica. Este paso facilita un análisis más preciso y fiable.
Los resultados muestran que algunas variedades, como la miel de eucalipto, presentan una huella metabolómica especialmente clara, mientras que otras requieren un análisis más detallado. En determinados casos, los modelos estadísticos alcanzan tasas de clasificación cercanas al cien por cien.
En la práctica, este avance permitirá comprobar si una miel procede realmente de la flor indicada en su etiqueta, detectar mezclas no declaradas y reforzar los sistemas de certificación de calidad. Se trata de una herramienta de protección para los apicultores que apuestan por mieles monoflorales y una garantía adicional para el consumidor.
El grupo de investigación no descarta aplicar esta metodología a otros productos agroalimentarios de alto valor añadido en los que el origen botánico sea determinante, como el aceite de oliva, las especias o determinadas bebidas, con el objetivo de mejorar la trazabilidad y prevenir el fraude.
La investigación ha sido desarrollada por el grupo ‘Química Analítica de Contaminantes’ de la UAL y ha contado con financiación de la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación y de fondos europeos FEDER.

