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¿Un Montilla – Moriles sin viñas?. Parte III

¿Un Montilla – Moriles sin viñas?. Parte III

Artículo de Opinión

CONSECUENCIAS DE LA REDUCCIÓN CONTINUADA DE VIÑEDO EN  MONTILLA-MORILES

PARTE III

¿UN PROCESO IMPARABLE?

¡Entre todos la mataron y ella sola se murió!

No permitamos que este refrán se cumpla ¡Estamos a tiempo!

Pero para ello deben darse cambios de concienciación, de actitud y políticos, es decir; comprender la necesidad ¿complicado? querer meterle mano al tema -- con el máximo consenso posible y la mejor disposición de las partes ¿difícil? Y la posterior modificación legal necesaria -- del status quo -- actual ¿Imposible?

Si no es así, difícilmente habrá punto de inflexión y cambio a mejor situación que ahora está siendo límite.

Yendo al grano, los responsables políticos pueden y deben actuar, léase: los ayuntamientos en su ámbito de actuación, por ejemplo, protegiendo a nivel urbanístico sus Zonas de Calidad, la Delegación de Agricultura facilitando, mediando, proponiendo medidas de consenso que generen el ambiente propicio para el acuerdo sin blanquear el asunto, la Consejería de Agricultura promoviendo y persuadiendo de los cambios legales necesarios por el bien común.

Si fueran conscientes de la gravedad y de la oportunidad “no deberían pasarse esta patata caliente” -- algo típico en política -- lo que desaprovecharía la ocasión de saldar una deuda histórica con el sector y el territorio, enmendar errores e iniciar una nueva era.

Los viticultores y la gente del campo deberían ver sus uvas mejor pagadas para la viabilidad y sostenibilidad del cultivo pero a la vez ser conscientes de que es indispensable primero vender los vinos.

Las bodegas, bodegueros y cooperativas podrían implicarse más, mojarse más, contribuir más, preocuparse más, pagar las uvas lo mejor posible e igualmente llevar a cabo las mejores prácticas.

Los consumidores en general y el público de la zona en particular, ser más conscientes de la realidad de la zona, identificarse más, exigir más, controlar más,

¿beber mejor?

 

Y ¿el Consejo Regulador?

Que quede claro que sería injusto afirmar por inexacto que no se vende vino o se arrancan las viñas por la culpa del Consejo, pero es evidente que tiene bastante que ver en el devenir de la D.O.P. desde que se creó hace casi noventa años.

La buena gestión de este ente público es fundamental para la buena marcha de una Denominación de Origen.

 

La Denominación de Origen Protegida Montilla -- Moriles no va bien.

En primer lugar por desgracia este es un tema tabú todavía hoy en la zona.

Sepamos que hoy el sector está atomizado y desunido aunque algunos quieran aparentar lo contrario. No hay confluencia de intereses ni se comparte proyecto ni parece que lo haya, entre grandes, medianos y pequeños elaboradores ni con viticultores o cooperativistas.

El Consejo Regulador actual, sus componentes; el Pleno y la Comisión Permanente y su núcleo duro, lo que algunos llaman el bunquer - porque nunca cambia - el verdadero órgano decisorio, podría vislumbrar que un cambio sustancial, una verdadera renovación, beneficiaría a todos, también a ellos porque los legitimaría.

 

Pero ya no más cambiar para que todo siga igual.

 Desafortunadamente la gestión de la D.O. desde hace tiempo deja mucho que desear, fijémonos en: la escasa proyección de nuestra Denominación, su parte alícuota de responsabilidad en la gestión de los arranques de viñedo, la falta de planificación a largo plazo, las causas del impago todavía de la Cata de Córdoba de 2022 a las bodegas, la anulación de la Cata del año 2024, el estado de quiebra financiera públicamente admitido en ese año, los aumentos desproporcionados de tasas a viticultores y bodegas para solventarlo, los recibos cobrados de forma anómala que la propia Junta de Andalucía ha obligado a devolver, la falta de promoción adecuada, el paso lento y a remolque en la reivindicación de ayudas por el reciente mildiu, la ausencia de iniciativas y propuestas, la autocomplacencia, etc, etc.

El Consejo Regulador actual parece estar fuera de la realidad, superado por ella a la vez que se le ve cómodo, complaciente - casi nadie le tose - amparado y seguro porque el sistema de representatividad actual le otorga la legalidad necesaria.

 

Ante ello, cabe preguntarse ¿Es justo y legítimo que el sistema actual de votos ponderados esté basado en las hectáreas que tengas o el vino que vendas?

Es algo así como si en unas elecciones generales los votos de los banqueros y los ricos se multiplicaran y tuviesen más valor que los de cualquier otro ciudadano en proporción a sus cuentas corrientes o a su patrimonio para conseguir más representación y más poder.

 

Este es el nudo gordiano que deberían deshacer. 

Porque esta fórmula basada en el “Tanto tienes, tanto vales” puede considerarse como una especie de burla a la igualdad de oportunidades y a la representación equitativa y democrática.

Hasta ha dado pie a argumentar a algún alto responsable del Consejo que: “esto es como una empresa con accionistas, en la que manda su dueño, el que más tiene y aporta”

Ese razonamiento tan sencillo, asumido por muchos, perpetua los agravios y condiciona el futuro, por muy normal que algunos vean que el que más tiene, mande más que la mayoría en algo público. Eso es algo sencillamente medieval.

Inadmisible a todas luces porque está lejos de la realidad, ya que una Denominación de Origen no es una empresa, es un ente de carácter público en lo jurídico cuya gestión corresponde al sector. En nuestro caso es la Junta de Andalucía la garante y tuteladora de todos los consejos reguladores de nuestra tierra. También por eso será la que tendrá que actuar en última instancia.

Es el problema organizativo de fondo que habrán que modificar porque consagra que una minoría pueda gestionar siempre a su antojo la D.O. casi sin posibilidad de alternancias.

Otras D.O. de similares características tienen otro formato, tanto con legalidad como con legitimidad lo que les da mayor viabilidad.

Del mismo modo también es razonable que cualquier cambio de mejora acordado debiera conllevar la mayor protección posible de los intereses de los que más cedan porque de lo que se trata de conseguir es que los que ahora algunos consideran “propietarios” de la D.O. ejerzan de verdaderos líderes de una Denominación renovada en la que la mayoría se sienta representada para compartir estrategias y desee ser abanderada por los que más pueden enseñar y mejor pueden hacer de los buques insignia que la D.O.P. Montilla -- Moriles está tan necesitada.

 

¿Qué hacen mientras tanto las bodegas y cooperativas?

Posiblemente se estén elaborando hoy mejores vinos que nunca. La situación de emergencia ha disparado la creatividad y la innovación por la necesidad de supervivencia pero sin el soporte de estrategias de la D.O. ni con la optimización del esfuerzo inversor o investigador, es decir, vamos como pollo sin cabeza.

 

Es un sálvese quien pueda por la falta de liderazgo institucional. 

Con la tendencia del mercado en contra, unos sacan nuevos vinos que el público acepte mejor: vinos jóvenes y ligeros, ecológicos, espumosos, vermús, etc., otros venden más barato para vender más, otros descalifican vino para disminuir costes

aunque dejen de estar amparados por la propia Denominación que de esta manera se va vaciando de contenido y de recursos poco a poco.

Así, va dejando de ser útil para muchos la vieja Denominación de Origen Montilla -- Moriles que hoy sienten que es más un lastre para vender vinos que un instrumento que garantiza la calidad y que da prestigio, su razón de ser.

¿Lo ha perdido? ¿Lo ha dilapidado? En cualquier caso, una pena escuchar esto.

Sería lo más deseable entonces, que los responsables máximos se vinieran a razones para iniciar los cambios si de verdad creen que juntos somos más fuertes.

 

Pero si quieren acabar con una D.O. vacía e inútil ¡van por buen camino!

 La capacidad de iniciativa de las instituciones también es clara, si pierden el miedo y se proponen sinceramente remover obstáculos para conseguir el cambio y liderar el futuro.

Si las autoridades iniciaran el camino, con solo proponerlo aunque fuera -- desde dentro -- supondría un revulsivo tal, que la ilusión y las ganas de trabajar juntos aflorarían en toda la zona porque potencialidad hay.

Las capacidades en innovación son estimables como lo demuestran los proyectos individualizados que se conocen: los nuevos vinos mencionados, la aplicación de tecnología y técnicas ecológicas, nuevos métodos y visiones de elaboración y crianza, el potencial del enoturismo, el auge del asociacionismo para llevar a cabo proyectos de promoción común que tapan el hueco que deja la propia D.O.

De interés común también debería ser entenderse para achicar la disociación o disminuir la distancia entre los intereses de los productores o viñistas y los elaboradores.

O sea, la importancia de converger y compartir los conceptos de equilibrio entre calidad y producción, el debido justiprecio de la uva, el rigor y las buenas prácticas en la entrada de vinos foráneos -- que no tiene por qué considerarse ilegal -- pero sí vigilarse y controlarse a tope para evitar el posible fraude que perjudicaría a todos, así como actualizar la tipología de vinos a amparar y proteger dando cobertura a nuevas tendencias, cuidar la sostenibilidad de los viñedos y de las bodegas, etc.

Es difícil pensar que los principales actores no tengan la capacidad de ver lo que está ocurriendo o que quizás piensen que tienen derecho a la situación de privilegio de ahora, o peor aún, que crean que no están ejerciendo ningún privilegio.

No deberían hacer falta cambios generacionales ni cursar másteres para dar los pasos necesarios, con discreción y con seriedad, sin tapujos ni líneas rojas.

Lo que ahora pueda parecer “claudicar o entregar la cuchara” podría acabar dando satisfacción y orgullo por la demostración de la capacidad de adaptación y de llegar a acuerdos para lograr objetivos mayores.

Vemos que la Denominación de Origen Montilla -- Moriles necesita más pronto que tarde una renovación y actualización que devuelva la eficacia en la gestión, nuevas posibilidades al sector e ilusión a la sociedad.

La realidad es cruda por lo que he procurado argumentar con mesura, respeto y ecuanimidad con la única intención de concienciar a través de la difusión y la desmitificación.

 

Estos argumentos no deberían ser utilizados como arma arrojadiza por nadie.

Si has llegado hasta aquí, me gustaría contar contigo para que también actúes a tu medida.

Todos estamos en el mismo barco. A todos nos incumbe e interesa.

No se trata por tanto, en ningún caso, de ir unos contra otros ni de un “quítate tú para ponerme yo” más bien al contrario, es cuestión de trabajar el acuerdo y el entendimiento buscando lo que nos une.

 

A todo esto ¿Algunas personas, las más significadas, se ven capacitadas y legitimadas para liderar estos cambios?

 

Yo no lo sé.

Sí sé que, al menos antes de hundirse el barco o de irme, presentaría un plan integral de revitalización de la D.O. para que el sector y las autoridades lo valoraran y el público general conociera.

Si fuera mucho pedir, al menos podrían reflexionar y pensar en el bien común, que es a la postre lo que representan.

¡En todo caso no es cuestión de personas, que también, sino del sistema que hoy prevalece!

 

 

Cristóbal Luque V.

Cristóbal Luque V.
Enólogo-Ingeniero Técnico Agrícola

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