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Los investigadores José Luis Quero y Esteban Hernández Bermejo junto a un ejemplar de boj balear
Los investigadores José Luis Quero y Esteban Hernández Bermejo junto a un ejemplar de boj balear

Futuros escenarios de cambio climático vaticinan la desaparición del boj balear

Esta especie, habitual en Andalucía oriental, tiene la capacidad de atrapar la humedad de la niebla y verterla al suelo, lo que la convierte en una herramienta fundamental en épocas de sequía

El boj balear, una especie que en los últimos años ha reducido su extensión y que en la Península Ibérica habita en zonas de gran aridez como Málaga, Granada y Almería, tiene una habilidad especial: la capacidad de condensar en sus hojas la humedad de las nieblas haciendo que las gotas caigan al suelo y puedan llegar a las cuencas y acuíferos. De esta forma, el boj balear puede ser un aliado contra la sequía al proporcionar un aporte extra de agua. Sin embargo, futuros escenarios de cambio climático calculados hasta finales del siglo XXI alertan de la desaparición del boj balear en el sudeste peninsular por lo que es necesario desarrollar programas de conservación que eviten esos escenarios.

Así lo defiende un equipo de investigación del Departamento de Ingeniería Forestal de la Universidad de Córdoba en un artículo publicado en la revista Diversity y que forma parte de la tesis doctoral de la investigadora de la UCO Yalberiy Labarca. En los tres escenarios que han calculado, para 2040, 2050 y 2100, el boj balear tiende a desaparecer debido a una reducción de las nieblas de advección, "un fenómeno ecometeorológico que facilita la presencia de boj balear en su último reducto", en palabras del investigador de la UCO y codirector de la tesis José Luis Quero.

Este fenómeno, que los fenicios ya conocían y denominaban "taró" es una especie de microprecipitación frecuente en verano que se forma al entrar en juego un viento cálido del interior, llamado terral, y un enfriamiento del mar de Alborán. Cuando el terral cesa, vuelve a soplar aire del mar hacia el interior peninsular transportando la humedad fría del mar. "Esas nieblas de advección son fundamentales porque el boj tiene sed, como todas las plantas en verano, y resulta que en verano estas nieblas, que son bastante frecuentes, le dan esa capacidad de condensar y sobrevivir", explica el catedrático y también codirector de la tesis Esteban Hernández Bermejo.

Además, las nieblas de advección no solo benefician al boj balear, sino también al resto de especies que viven con ella, ya que el boj ha formado unas comunidades o bojedas donde hay una alta concentración de biodiversidad en las que las especies proporcionan diferentes servicios a la sociedad. Como afirma Hernández Bermejo, "conservar las bojedas de boj balear en Andalucía es poner el foco de atención en uno de los centros de mayor biodiversidad biológica de Andalucía".

Sin embargo, las nieblas de advección, en futuros escenarios de cambio climático, se van a ir reduciendo. Esto supone una reducción de un aporte extra de agua para una planta que originariamente no proviene de climas secos, sino más húmedos. Además, la reducción de estas nieblas se sumaría a otras amenazas para la biodiversidad como la extracción excesiva de agua para cultivos tropicales de la zona o la presencia de especies emergentes invasoras (como una polilla que ya está diezmando al Buxus sempervirens, un primo del boj balear, más común y con gran uso en jardinería). En este escenario, las bojedas tenderán a desaparecer. "En el futuro, la planta va a estar muy comprometida. No solo por la bajada del taró, sino por los cambios de uso", sostiene Quero.

Debido a esta situación el equipo defiende la necesidad de desarrollar programas de conservación tanto en el propio entorno natural en el que crece la planta, como con la conservación de semillas en sitios de letargo. Estos dos tipos de programas permitirán reforzar las poblaciones y proteger su hábitat natural. En este sentido, el equipo ha recogido y ampliado los fondos del Banco de Germoplasma Vegetal del Real Jardín Botánico de Córdoba al incluir 31 nuevas muestras provenientes de diferentes localidades y ha comprobado que el material conservado es representativo de la variedad genética que hay en Andalucía. El Banco conserva gran cantidad de semillas de diferentes plantas y, por ello, José Luis Quero, que también es director científico del Banco, espera que las colecciones sirvan para desarrollar investigaciones que ayuden en la conservación de las especies.

La investigación, que también ha estudiado el hábitat, las formas de propagación o los usos asociados al boj, ha servido para identificar la existencia de dos hábitats diferenciados en el que vive la planta. El primero de ellos está caracterizado por el taró y se da a una altura en torno a 200-500 metros de altitud. El segundo hábitat está identificado por las nieblas orográficas que aparecen también como consecuencia de movimientos de capas de aire, pero cuando una masa de aire húmedo llega a una montaña, por ello se da en torno a los 800-1.200 metros de altitud.

Con la investigación, el equipo pretende recuperar una especie olvidada e infrautilizada para utilizarla en innovación y poder hacer frente al cambio climático. Por eso, además de centrarse en el boj balear, también ha puesto su atención en otra especie resistente a la sequía, que también tiene la habilidad de condensar la humedad de las nieblas y que, aunque en una disminución progresiva, habita en Marruecos: el argán, otra especie poco conocida y apenas utilizada en la Agricultura española de la que han estudiado sus exigencias ecológicas, lo que le pasará si no se toman medidas y cómo facilitar su propagación.

 

 

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